miércoles, 8 de abril de 2009

El precio de una traición

El precio de una traición

Mateo 26, 14-25
“¿Acaso soy yo, Señor?”
El evangelio de hoy enfatiza el tema de la traición de Judas, según la versión del evangelista Mateo.
También aquí en tres escenas seguidas aparece la progresiva entrada en la Pasión:
- El pacto comercial de Judas con los sumos sacerdotes para realizar la entrega de Jesús (26,14-16).
- La preparación de la cena pascual (26,17-19).
- El comienzo de la cena, en cuyo contexto Jesús desvela la identidad del traidor (26,20-25).
(1) La entrega de Jesús es pactada por el precio de un esclavo (26,14-16)
El pacto entre Judas y los sumos sacerdotes le da impulso al macabro pan que llevará al arresto de Jesús y finalmente a su muerte.
Todo empieza con un fuerte contraste. Según Mateo, justo en el momento en que la mujer unge con amor el cuerpo de Jesús para la sepultura (26,6-13), Judas Iscariote parte para donde los sumos sacerdotes con el fin contratar la traición de Jesús.
Con la anotación “uno de los Doce” (26,14), se pone en evidencia el escándalo. Mateo muestra el lado oscuro del seguimiento de Jesús, el traidor potencial en que puede transformarse todo creyente que se encuentre frente a un momento crítico.
En el diálogo de Judas con los sumos sacerdotes se denuncia que el dinero era una de las motivaciones de la traición: “¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?” (26,15ª). Mateo da un ejemplo concreto del poder corruptor de la riqueza. Precisamente sobre este punto los discípulos habían sido instruidos en el Sermón de la Montaña (ver 6,19-21.24). Una ilustración de la importancia del tema para el discipulado fue la escena del joven rico y las palabras de Jesús que le siguieron (ver 19,23). Por lo tanto, los discípulos no deben andar preocupados por los bienes materiales, ante todo deben buscar “primero su Reino y su justicia” (6,34).
La avidez de Judas por el dinero lo lleva a abandonar el único tesoro por el cual valía la pena dar la vida. Así, guiado por sus propias motivaciones, Judas toma una decisión libre: rechaza el Evangelio y escoge el dinero; esto lo conducirá a un destino terrible (ver el v.24).
Recibe en contraparte “treinta monedas de plata” (26,15b). Se evoca así un texto de Zacarías que dice: “'Si os parece bien, dadme mi jornal; si no, dejadlo'. Ellos pesaron mi jornal: treinta monedas de plata” (Zc 11,12). Según Éxodo 21,32, éste es el precio de un esclavo. En el texto de Zacarías se indica que se trata de una suma mezquina que se volverá a colocar en el tesoro del Templo (ver más adelante en Mt 27,9-10). Detrás de todo está la convicción fundamental de Mateo: la traición de Judas y su muerte parecen ser el triunfo del mal, mientras que misteriosamente hacen parte del gran designio de la salvación de Dios, ya que la Palabra de Dios se está realizando.
Judas sigue dando los pasos necesarios para consumar su traición: “andaba buscando una oportunidad para entregarle” (26,16b). La “oportunidad” de que aquí se habla tiene que ver con la frase que Jesús va a decir más adelante: “Mi tiempo está cerca”. Casi irónicamente Jesús y Judas buscan el mismo “tiempo” (kairós): la entrega del Hijo del hombre en las manos de los pecadores. Judas lo hace para ganarse treinta monedas de plata, mientras que Jesús lo hace para dar la vida por la salvación de la humanidad.
(2) La preparación de la cena pascual (26,17-35)
Estamos ya en la vigilia de la Pascua, “el primer día de los Ázimos” (26,17ª).
El evangelio se concentra en las palabras decididas de Jesús y en la obediencia inmediata de los discípulos. Hay un fuerte sentido de autoridad en las palabras de Jesús: “En tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos” (26,18).
El énfasis recae en dos frases:
- “Mi tiempo está cerca” (26,18). En la muerte de Jesús irrumpe el nuevo tiempo de la salvación (ver 13,40). Por eso su carácter determinante: anticipa el final de la historia, cuando se decidirá el destino humano.
- “Con mis discípulos”, ya que en todo lo que está a punto de suceder estará comprometido el vínculo entre Jesús y sus discípulos.
La “pascua”, la fiesta hebrea de la liberación, da el horizonte para interpretar el significado de la muerte y resurrección de Jesús y también el nuevo horizonte de vida que de allí se desprende para los discípulos.
(3) El desvelamiento de la identidad del traidor (26,20-25)
El sol se acaba de ocultar y comienza el ritual de la cena pascual (26,20). Se trata de una fiesta de alegría, pero para Jesús y sus discípulos el momento solemne del banquete resulta inserto en un doloroso contexto de traición. El evangelista hace sonar enseguida la nota aguda de la Pasión: “Uno de de vosotros me entregará” (26,21).
En el relato, la tensión va aumentando poco a poco hasta que revienta la confrontación final entre Jesús y Judas en el versículo final (26,25):
- Cuando los discípulos escuchan la profecía tremenda de Jesús, se llenan de miedo y comienzan a preguntar: “¿Acaso soy yo, Señor?” (26,22). La indicación “uno por uno” invita al lector a hacerse la misma pregunta.
- Jesús les responde dando una indicación precisa (26,23). Sus palabras ponen de relieve la tragedia de la traición: él viola el vínculo de amistad y de confianza que Jesús celebra con sus discípulos. Es el extremo pecado (“¡Ay de aquel!”; 26,24).
- Cuando Judas hace la pregunta, el evangelista cambia la palabra “Señor” (que habían dicho los anteriores) por la palabra “Rabbí” (26,25a; término que en Mateo tiene un matiz negativo). Se pone en evidencia el contraste entre las palabras de Judas y la fe absoluta y confiada de los otros discípulos en Jesús. Llamándolo “Rabbí”, Judas se dirige a Jesús como lo hacían los enemigos, sin reconocer la verdadera identidad de su Maestro.
Así emerge el rostro del traidor. En su pregunta hipócrita Judas aparece definitivamente como un discípulo perdido. Sus palabras revelan su voluntad de hacer eliminar a Jesús y destruir así el sentido profundo de su propia vida. La respuesta final de Jesús (ver 26,25b) no hará sino confirmar lo que proviene de su libre decisión.
Para cultivar la semilla de la Palabra en la vida:
1. ¿Qué motivó la traición de Judas? ¿Cómo se sigue repitiendo hoy su gesto infame?
2. ¿He hecho los preparativos para comenzar mañana la celebración de la Pascua? ¿Qué me falta hacer?
3. ¿Cómo se relaciona Judas con Jesús? ¿Qué me invita a revisar en mi relación con Jesús?

martes, 7 de abril de 2009

La Sociedad de Socorro

La Sociedad de Socorro

La Sociedad de Socorro es la organización de las mujeres de la Iglesia. Esta organización se encarga del bienestar de los necesitados, los afligidos, los pobres, las vuidas, el huérfano, y cualquier persona que necesita aliento, ánimo, o recuperación física o espiritual. La Sociedad de Socorro se conoce por todo el mundo por su servicio y su ayuda humanitaria. La historia de la Sociedad de Socorro es la más antigua de cualquier organización de mujeres en existencia.
El lema de la Sociedad de Socorro es la escritura que se encuentra en el Libro de Moroni 7:46 y que es igual que en 1 Corintios 13:8, “La caridad nunca deja de ser.”

La Declaración Oficial de la Sociedad de Socorro declara:

"Somos hijas espirituales de Dios amadas por Él, y nuestra vida tiene significado, propósito y dirección. Como hermandad mundial, estamos unidas en nuestra devoción a Jesucristo, que es nuestro Salvador y nuestro Ejemplo. Como mujeres de fe, de virtud, de visión y de caridad que somos:

  • Incrementamos nuestro testimonio de Jesucristo por medio de la oración y del estudio de las Escrituras.
  • Procuramos adquirir fortaleza espiritual al seguir los susurros del Espíritu Santo.
  • Estamos consagradas al fortalecimiento del matrimonio, de la familia y del hogar.
  • Consideramos que es noble ser madre y que es un gozo ser mujer.
  • Nos deleitamos en prestar servicio y en hacer obras buenas.
  • Amamos la vida y el aprendizaje.
  • Defendemos la verdad y la rectitud.
  • Apoyamos el Sacerdocio como la autoridad de Dios sobre la tierra.
  • Nos regocijamos en las bendiciones del templo, comprendemos nuestro destino divino y nos esforzamos por alcanzar la exaltación."

Los Objetivos de la Sociedad de Socorro

Los siguientes objetivos demuestran el divino propósito de la Sociedad de Socorro, apartándola de cualquier otra asociación.

  • Edificar la fe en el Señor Jesucristo y enseñar las doctrinas del reino.
  • Hacer énfasis en el valor divino de cada hermana.
  • Ejercitar la caridad y dar aliento a los que tienen necesidad.
  • Fortalecer y proteger las familias.
  • Servir y apoyar a cada hermana.
  • Ayudar a las hermanas a ser participantes de la plenitud de las bendiciones del Sacerdocio.

En totalidad, la meta de la Sociedad de Socorro es la exaltación de cada uno de sus miembros.

La Historia de la Sociedad de Socorro

La Sociedad de Socorro se fundó en el año 1842 por la autorización de José Smith. Originalmente las primeras hermanas de la Iglesia hicieron un plan para poder ayudar en la construcción del templo de Nauvoo. Sarah Kimball y Eliza R. Snow  escribieron una constitución con reglas y estatutos de la organización para presentársela a José Smith.

Después de repasar las notas de la organización, José Smith comentó “esto no es lo que quieren… (El Señor) tiene algo mejor para ellas que una constitución escrita… yo organizaré a las hermanas bajo el sacerdocio según el modelo del sacerdocio.” También agregó, “La Iglesia no se organizó completamente hasta que las mujeres se organizaron.”(History of Relief Society 1842-1966, p. 18)

Dieciocho mujeres se reunieron el día Jueves, diecisiete de Marzo 1842, en el segundo piso de la tienda de José Smith en Nauvoo, Illinois. José Smith, John Taylor, y Willard Richards se sentaron en la plataforma mientras las mujeres se sentaron enfrente dandoles la cara. “El Espíritu de Dios” fue el himno de inicio y John  Taylor dio la primera oración. Habiendo hecho esto José Smith organizó a las mujeres presente quienes eran:

  • Emma Hale Smith
  • Sarah M. Cleveland
  • Phebe Ann Hawkes
  • Elizabeth Jones
  • Sophia Packard
  • Philinda Merrick
  • Martha Knight
  • Desdemona Fulmer
  • Elizabeth Ann Whitney
  • Leonora Taylor
  • Bathsheba W. Smith
  • Phebe M. Wheeler
  • Elvira A. Coles (Cowles; luego Elivira A. C. Holmes)
  • Margaret A. Cook
  • Sarah M. Kimball
  • Eliza R. Snow
  • Sophia Robinson
  • Sophia R. Marks

José Smith declaró en cuanto al propósito de la Sociedad, "-que la Sociedad de hermanas promuevan a los hermanos a hacer buenas obras preocupándose por las necesidades de los pobres- buscando oportunidades de prestar caridad- y ayudar a corregir la moral y fortalecer las virtudes de la comunidad,  y desocupar a los Elderes la molestia de reprender; para que puedan multiplicar su tiempo haciendo otros oficios y en su enseñanza pública.” (History of Relief Society 1842-1966, p. 18)

Emma Hale Smith se nombró como la presidenta de la organización, Sarah M. Cleveland y Elizabeth Ann Whitney como sus consejeras. La organización se llamó “La Sociedad de Socorro de Nauvoo.”

Para concluir la reunión José Smith donó 5 dólares en monedas de oro para los pobres y salió del cuarto. John Taylor y Willard Richards también donaron dinero y el último himno fue “Ya Regocijemos,” y John Taylor dio la ultima oración.

Hoy en día la Organización de la Sociedad de Socorro existe en todo el mundo donde se encuentra organizada la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Iglesia Mormona), y sirve para fortalecer a los miembros y no miembros de las diferentes localidades. También se organiza mundialmente para enviar ayuda a los necesitados.

viernes, 23 de enero de 2009

2. Las cargas y dificultades del mundo nos proporcionan algunas de nuestras mayores bendiciones

"Antes de nacer en esta tierra, sabíamos que al
venir adquiriríamos cuerpos físicos y experiencias
de toda índole y que también tendríamos gozos y
tormentos, bienestar y dificultades, comodidades
y penalidades, salud y enfermedades, éxitos y
fracasos; asimismo sabíamos que al terminar
nuestra jornada terrenal moriríamos. Sin embargo,
desde allá aceptamos todas estas experiencias
con grato corazón, ansiosos de enfrentar lo favorable
y lo desfavorable. Con entusiasmo aceptamos
la oportunidad de venir a la tierra, aun
cuando sólo fuese por un día o un año. Es probable
que ni siquiera nos hayamos preocupado
de si moriríamos de alguna enfermedad, a raíz
de un accidente o simplemente debido a la vejez.
Nos encontrábamos dispuestos a aceptar la vida
como viniera y como nos fuera posible organizarla
y controlarla, y todo esto lo hicimos sin ninguna
murmuración, sin quejas o exigencias ilógicas."
(La fe precede al milagro, págs. 106-107.)
Presidente Spencer W. Kimball

miércoles, 21 de enero de 2009

Cumplir el propósito de la Sociedad de Socorro

Cumplir el propósito de la Sociedad de Socorro

Por Julie B. Beck - Presidenta General de la Sociedad de Socorro

El Señor estableció la Sociedad de Socorro para organizar, enseñar e inspirar a Sus hijas a prepararse para las bendiciones de la vida eterna. Nuestra meta es apoyar a las mujeres de la Iglesia en sus responsabilidades individuales; para ello, asegurémonos de que toda reunión, toda lección y toda actividad que emprendamos sirvan para aumentar la fe y rectitud personales, fortalecer a sus familias y sus hogares, y servir al Señor y a Sus hijos.
La única forma para lograrlo es si buscamos, recibimos y aplicamos la revelación personal.
El verdadero poder de esta gran hermandad mundial radica dentro de cada mujer.
El Señor espera que aumentemos nuestra ofrenda; espera que cumplamos el propósito de la Sociedad de Socorro como nunca antes.

(Liahona, Nov 2008)

jueves, 1 de enero de 2009

Esperanza - En qué debemos tener esperanza

Esperanza - En qué debemos tener esperanza

"Las cosas por las que tenemos esperanza son por lo general acontecimientos futuros. Si sólo pudiéramos ver más allá del horizonte de la vida terrenal lo que nos aguarda después de esta vida. ¿Es posible imaginarse un futuro más glorioso que el que ha sido preparado para nosotros por nuestro Padre Celestial? Gracias al sacrificio de Jesucristo no debemos temer, porque viviremos para siempre, para nunca volver a probar de la muerte. Gracias a Su Expiación infinita, podemos ser limpios del pecado y ser santificados ante el tribunal del juicio. El Salvador es el Autor de nuestra salvación. ¿Cuál es el tipo de existencia en el que debemos tener esperanza?
Aquellos que vengan a Cristo, se arrepientan de sus pecados y vivan en fe; vivirán para siempre en paz. Piensen en el valor de este eterno obsequio. Rodeados por aquellos que amamos, conoceremos el significado de la mayor dicha al progresar en conocimiento y en felicidad."
(Pte. Dieter F. Uchtdorf, Liahona noviembre 2009, pág. 22)

Esperanza - En qué debemos tener esperanza

Esperanza - En qué debemos tener esperanza

"Las cosas por las que tenemos esperanza son por lo general acontecimientos futuros. Si sólo pudiéramos ver más allá del horizonte de la vida terrenal lo que nos aguarda después de esta vida. ¿Es posible imaginarse un futuro más glorioso que el que ha sido preparado para nosotros por nuestro Padre Celestial? Gracias al sacrificio de Jesucristo no debemos temer, porque viviremos para siempre, para nunca volver a probar de la muerte. Gracias a Su Expiación infinita, podemos ser limpios del pecado y ser santificados ante el tribunal del juicio. El Salvador es el Autor de nuestra salvación. ¿Cuál es el tipo de existencia en el que debemos tener esperanza?
Aquellos que vengan a Cristo, se arrepientan de sus pecados y vivan en fe; vivirán para siempre en paz. Piensen en el valor de este eterno obsequio. Rodeados por aquellos que amamos, conoceremos el significado de la mayor dicha al progresar en conocimiento y en felicidad."
(Pte. Dieter F. Uchtdorf, Liahona noviembre 2009, pág. 22)

Debemos orar a fin de comprender Su voluntad

Orar - Debemos orar a fin de comprender Su voluntad
Inspiración - Si seguimos Sus dictados, todo saldrá bien

"Debemos elevar nuestro corazón en oración a Dios, nuestro Padre Celestial, pidiendo Su misericordia y que nos guíe y dirija por la inspiración del Espíritu Santo, que nuestra mente se ilumine y se nos abra el entendimiento a fin de comprender Su intención y voluntad concerniente a Su pueblo. En cualquier momento que estén en duda con respecto a un deber o una tarea que deban realizar, nunca hagan nada sino hasta después de haberse dedicado a la oración y de haber obtenido el Santo Espíritu. Y lo que sea que Él les indique que deben hacer, eso será lo correcto; y si siguen Sus dictados, todo les saldrá bien."
(Wilford Woodruff, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, págs. 115)